12/11/2006

Y la novedad es...

Que lleguen sin novedad, fue la última frase de Roberto al dejarnos sobre el mini bus que salía a las 14:20 de Pucón. Gracias dijimos y nos instalamos. Yo pensé que era buen momento para conversar de manera más cercana con mi amiga, después de un encuentro tan repleto de recuerdos y vivencias colectivas. Así, con Andrea tuvimos una vuelta a Temuco de puro blabla. En el pasillo del expreso, una niña muy rubia llamaba mi atención por su parecido con una excompañera de liceo. No era, sin embargo, no podía evitar recordar acontecimientos, mientras conversaba sobre otras cosas.
Llegando a Temuco sonó el celular de aquella rubia desconocida y familiar...
-No, no he visto noticias- dijo.
-Cuándo- agregó.
Ya en el Terminal, pasé a comprar unas leches, y entonces Andrea alejándose de una tele,me dice:
-Algo pasó con Pinochet, no sé qué, pero algo pasó.
-No se habrá muerto.
-No sé, pero alguna se mandó.
-No creo... habría más parafernalia. Terminé.
En casa, luego de hacer un resumen de mi ida a Pucón, mi padre me cuenta que efectivamente se murió, jua... no se sentía nada. Yo que creía que sería una alegría y no fue nada. Pienso que pudo más la sensación de inconformismo porque nunca fue verdaderamente enjuiciado, porque nunca se sanarán las heridas de tantos y tantas. Porque nunca se llevará el luto como dios manda.
Me recuerdo a los 8 años imaginándolo lleno de alfileres enterrados por todo el cuerpo como símbolo de justicia (plop), supongo que la mente infantil no discrimina entre lo satisfactorio y lo correcto, además yo no sabía que existía la apucuntura.
También viene a mi memoria la decepción después de la “vuelta a la democracia” y su vigencia como figura pública, fue entonces que entendí lo lejana que estaba la realidad, de mis deseos. Entendí que nunca nadie tendría los cojones de hacer justicia.
En fin, ayer vi parte de un reportaje a cerca de su vida y se me hizo que siempre estuvo medio tocado, no sé como se llama eso en psicología, pero tenía obsesiones desde siempre. Su hermana dijo que de niño (6 a), le exigía a la nana que le volviera a planchar los pantalones cortos para que quedaran con las líneas de pernera correctamente hechas. Me impactó también lo rencoroso que se mostraba de adulto. No miré mucho más el reportaje pues por lo carreteada que venía el sueño cada cierto rato me consumía. Pero me quedó en la retina ese síndrome militar que parecía congénito y de ineludible destino. Supongo que como siempre mis palabras son exageradas pero es mi forma de dejar en claro cuando lo que me sucede no es común.
Ahora lo bueno:
  • Murió el día de cumpleaños de su mujer…
  • La falta de humanidad lo borró el mismo día en que se conmemora el aniversario de la aprobación de la Declaración Universal de Derechos Humanos por la Asamblea General en 1948. En 1950 la Asamblea General invitó a todos los Estados y a las organizaciones interesadas a que observaran el 10 de diciembre de cada año como Día de los Derechos Humanos (resolución 423 (V) (Fuente: Naciones Unidas)
  • Ahora están exhibiendo mundialmente su cáscara (cuerpo desocupado) en condiciones repugnantes y ha sido prostituido o manoseado su “descanso eterno” pasando a ser objeto de voyerismo mundial.
  • Ya no nos cagó la navidad (no se murió ese día).

Lo mediática e irónicamente malo:

  • El quitasol es un ícono de “facha”. El que entiende, entiende.
Que haya muerto un miserable no es lo importante, sino que no nazcan otros.

Actualización... (ya que nadie entendió)

2 comentarios:

  1. te paso a saludar!!
    lei una replica de un comentario mio en Atina Chile ..

    y te venia a agradecer el objetivimso y respeto de tu comentario, dentro de tanta odiosidad y cero respeto que existe por estos días.

    atte

    Edu

    ResponderEliminar
  2. Sería fácil caer en lugares comunes e intentar hacer apologías desde uno u otro bando.
    Sería inútil tomar partido, añorando todo tiempo pasado o haciendo leña del árbol caído.
    Sería impropio y de mal gusto celebrar cuando una familia sufre, o callar de impotencia cuando otras atravesaron también por el dolor hace ya treinta años.

    Sería falto de tino enaltecer en demasía a un ser como nosotros, polvo del polvo, tierra de la tierra, frágil como TODOS: humano, defectible, lleno de luces y de sombras.

    Sería poco feliz llenarnos la boca de encendidos discursos, y tratar de explicar, como jóvenes apasionados que fuimos (o que somos) apenas una parte de lo sucedido: Intentar atrapar lo inasible, o explicar paradójicamente lo inexplicable: el silencio.
    Vislumbrar apenas aquello que no vemos, aquello que no vivimos en carne propia, o aquello que interpretamos desde nuestro prisma desajustado: esa eterna pieza de puzzle que siempre habrá de faltar.

    Mientras las pantallas del mundo entero se disputan la noticia, mientras los diarios del planeta cambian a la carrera sus portadas e imaginan cuantos ejemplares más podrán vender, mientras Chile vuelve a estar por un par de días en boca de todos…un hombre yace en silencio, en un profundo silencio.

    Es un silencio ininteligible, un silencio lleno de eternidad.

    Mientras eso sucede, algún oportunista tratará de vestirse de nuevo el traje de líder fiel que llevaba “in ilo tempore”.

    Su oponente, a su vez, tratará de reverdecer sus escarapelas de guerrillero, azuzando a las huestes de plaza Italia con una desabrida botella de champán en la mano y una arenga anacrónica en los labios. Unos y otros se llenarán la boca de pomposas palabras. Pero sabemos que los ríos más profundos son siempre los más silenciosos.Mientras ellos gritan, mientras la verborrea se impone y los insultos se suceden, mientras se exacerba la tensión y las ya casi olvidadas diferencias vuelven a polarizarnos…un hombre descansa en silencio, en un profundo silencio.

    Un silencio que se transforma en el espacio donde las cosas pueden ser reinterpretadas. Un silencio que es desafío y llamada al mismo tiempo. Una invitación sutil y velada a la espera, al recogimiento, a la apertura, a lo eterno.Ciertamente esa quietud deja atrás y supera la banalización de lo perenne, la farandulización en vivo del dolor, y nos invita a postergar la discusión valórica, política e ideológica, para un momento mejor: el momento apropiado, cuando estemos ya todos sentados a la mesa, cuando los ánimos se calmen y el tibio pan amasado de mano en mano sean el signo de la comunión recobrada entre hermanos.

    Un hombre yace en medio de todos en silencio, en un profundo silencio.Los pobres, los niños, los ancianos conocen muy bien ese lenguaje.Entonces callemos.Dejemos que ese silencio nos hable.Dejemos que el silencio nos cuente a cada uno su propia historia: una historia que no termina en esta tierra…una historia que es un “disparo a la eternidad”.

    "Sabemos que los ríos más profundos son siempre los más silenciosos.Mientras ellos gritan, mientras la verborrea se impone y los insultos se suceden, mientras se exacerba la tensión y las ya casi olvidadazas diferencias vuelven a polarizarnos… un hombre descansa en silencio, en un profundo silencio.Un silencio que se transforma en el espacio donde las cosas pueden ser reinterpretadas. Un silencio que es desafío y llamada al mismo tiempo".

    Eduardo Cuevas Rosselot
    (*)Psicólogo PUC, Pdte. Fundación por un Hombre Nuevo

    ResponderEliminar