5/07/2007

Hay hechos que nos abren los ojos a otros hechos.

El día lunes 30 de abril se celebró en Temuco “el Día Internacional de la Danza”. Mi hermana me invitó a acudir ya que a ella la había invitado una prima que participaba bailando ballet clásico. El evento se desarrolló brillantemente, mucho público, muchos aplausos y buen nivel del espectáculo. Duró dos horas, que no es poco, y mientras transcurría, yo no podía evitar recordar mis dos años en ballet. Hay cosas que te marcan para siempre. Durante el viaje de vuelta a Santiago, el 1 de mayo en la noche, mi mente fue un poco más allá...
Yo nací con displasia, fui tratada y aprendí a caminar “normalmente”. Sólo hasta después de mis 14 años se me descubrió una escoliosis bastante severa. Resulta que, sufría de constantes dolores en la costilla izquierda, la cual yo siempre noté más pronunciada. Mi doctora de cabecera María Teresa Beltrán nunca sospechó nada, sin embargo, ante mi insistencia, me pidió una radiografía de abdomen en la que se divisó la escoliosis.
Nunca le tomé el peso, ni siquiera cuando el primer traumatólogo (no guardo registro de su nombre) que vio una radiografía de mi columna completa, me dijo: que lo que tenía era congénito, que cómo nunca nadie lo advirtió, que dónde estaban mis padres (a los 14 yo acostumbraba a andar sola), que el daño ya estaba hecho, que yo ya no iba a crecer.
Para mí lo más doloroso fue el que él se sintiera en posición de cuestionar a mis padres por no estar ahí conmigo. Recuerdo que me recetó una plantilla, la cual nunca me hice por la sencilla razón de que no quería ser dependiente de algo (ese fue siempre mi lema de adolescencia: no dependencias, ni físicas, ni sicológicas). Además me la había recetado un ser humano sin el menor tino.

Tres o cuatro años después volví con un Dr. Se apellidaba Colombo. Él me pidió una nueva radiografía que también me hice en la Clínica Siresa, y al compararlas sentenció que ¡la primera estaba mal pegada! y por ende, estaba mal diagnosticada, así que fue una suerte que no me hubiese hecho la platilla, que sólo habría hecho más grande la diferencia entre mis piernas.
El Dr. Colombo no me recetó plantilla pues yo no sentía dolores constantes y mi cuerpo ya se había “compensado”. Este evento, lo explico así:
Tu lado derecho está más abajo.
Tu cintura derecha es más pronunciada.
Tu centro está girado hacia el lado izquierdo.

Si te fijas nunca juntas alineados los pies, sino que dejas el derecho unos centímetros más atrás para quedar mirando al frente (y no hacia la izquierda).
Tu costilla derecha está más adelante y tu glúteo derecho más atrás.
La verdad es que en ese momento quedé más bien “maravillada” ante los acontecimientos.A los 21 tuve a mi hijo. Él nació con pie bot: equino, varo, heredado de su padre. Llegó entonces a la clínica, el mismo médico que me trató a mí la displasia (aunque parezca increíble). El Dr. Eusebio Carrasco. Él lo enyesó y me explicó que cada semana debía sacarle el yeso para que él le pusiera uno nuevo por tres meses. Luego vinieron dos meses en que el yeso se renovó cada dos semanas y al fin tres meses más en que usó una férula plástica que le mantenía el pie en posición y a los ocho meses, se operó. Su pie mejoró. Claro que siempre fue más pequeño y su pierna desarrolló menos musculatura por causa de los yesos.
A los tres años el pie operado (derecho) formó el arco muy rápido, pero el otro no. Así que por seis meses utilizó plantillas, hasta que el Dr. Carrasco dijo que su pie era lo suficientemente flexible.
Hasta su último diagnóstico del 2006 sus piernas seguían creciendo iguales y su diagnóstico sólo decía:
Pie derecho bot corregido, arco normal, algo más pequeño.
Pie izquierdo plano flexible, mayor tamaño y mejor musculatura.
Sin embargo, este verano fue diferente. Ocho milímetros, ocho milímetros de diferencia entre sus dos piernas, que lo pueden transformar en un “fenómeno” como yo. En ese momento, cuando el Dr. Carrasco midió la segunda pierna, por primera vez, pensé en estas diferencias de largos de piernas compensadas por la naturaleza (como en mi caso) como en algo catalogable de “fenómeno” y no como fenomenal o fantástico. Pensé: no, por qué, no a él, las molestias, los dolores, los inconvenientes ¡No!
Hoy sé que después de curada mi displasia, debió ser controlado el crecimiento de mis piernas. Pero nunca le he podido (no me he atrevido) preguntar al Dr. Carrasco por qué no fue así.
Darío está usando una plantilla compensatoria desde la misma semana de febrero en que le descubrieron la diferencia. Pero el crecimiento de su pierna ya se detuvo y aunque estire, siempre quedará atrasada. La plantilla parece ser su sentencia de por vida.
A ratos pienso cosas tontas como que, si no hubiese dejado el ballet, quizá me hubiesen descubierto la escoliosis antes. Recuerdo perfectamente, que el profesor de la Escuela Municipal de Ballet de Temuco, alguna vez reparó en mi morfología. Yo cabra chica como era, me sentí bicho raro y opté por retirarme de las clases. Y eso que quien me “envió” ahí fue María Cristina Lagos, mi ex profesora de kinder, quien había estudiado ballet clásico por recomendación de su kinesiólogo.
Todo apuntaba hacia la existencia de mi escoliosis y yo no supe ver. Supongo que fue porque era una niña.
En fin, son tantas las preguntas, sobre lo que no fue y sobre todo, sobre lo que será que lo único claro es que si a Darío no le hubiesen detectado esta diferencia entre sus piernas, yo no habría desempolvado mi historia médica, tan accidentada y poco documentada. Y si el fin de semana largo pasado, no hubiese visto ballet clásico, nunca me hubiese animado a redactar esto. Como dijo Papelucho, hay cosas que no se pueden decir… en este caso, era miedo a reconocer los hechos.

4 comentarios:

  1. Entré a tu blog por absoluta casualidad, y también por casualidad leí este post...solo porque me gustó la fotografía... Leí ...y ufff.... tengo displasia en la cadera izquierda...fuí operada a los dos años, tengo una gran diferencia entre una pierna y otra, y nunca me dijeron que los detalles IMPORTANTES que a tí sí...como lo de la cintura, lo de la costilla, y necesitaré revisar un gran dolor de espalda que tengo por años... quedé muy sorprendida y agradecida de solo leerte.....(que necesario se han vuelto los blogs) Tengo una hija de 3 años ..y cuando nació y por 6 meses le hicieron muchos exámenes a las caderas. Afortunadamente nada ocurrió.. bueno disculpa que me alargue pero esto me ha sorprendido... y te agradezco que cuentes tu historia...

    besos

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  2. ¡Wow! Diana lo tuyo es mucho más que lo que yo tengo, y quizá sea bueno enterarte de otras cosas, pero tal vez no, en realidad no tiene tanta relevancia para la salud creo, sí lo de la espalda sobre todo si fuiste madre. Mi opinión es que si te pasas rollos que quieras eliminar te hagas ver "los detalles" sino no.
    Un abrazo, salu2.

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  3. La verdad Ticha, es que he tenido una vida bastante normal, solo una cicatríz más o menos grande que adorna una de mis caderas, y que habitualmente no me a traído problemas, la verdad es que me da más sencibilidad en algunos momentos íntimos, tuve un embarazo normal, y una cesárea no por la cadera, sino por el porte de mi hija, que claramente no cabía por ningún lado, pero sabes? hay cosas que te marcan como persona, y esto a mí me ha dado una forma de ser que me agrada,Bueno agradezco el tiempo que te diste en responder, y en visitarme, espero continuar en contacto..

    muchos besos...

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  4. Bea creo ya a esta altura que todo paso por la epoca en que nacistes casi treina años atras, creo que el mismo doctor Carrasco ha cambiado su metodo con el tiempo, lamentablemente por ese tiempo ni en television se hablaba de problemas medicos que pudieran alertarnos, y asi los padres eramos mas ignorantes, igualmente ha sido duro para mi que tu tuvieras mi herencia pues la displacia ha de ser de mi parte y de seguro lo que me produjo la escoliosis, claro cincuenta años atras ni de displacia se sabia y asi despues que nacio tu hermana comence con los problemas a la espalde y el mismo doctor Colombo que lamento ya no este me dio a conocer que mi mal era congenito y que esos problemas se dan a conocer indistintamente en cualquier epoca de la vida, solo espero que con los avances medicos de hoy tu puedas tratarte y no vivir con la carga del dolor y las dificultades mias eso me preocupa enormemente y no puedo corregirlo, este articulo tuyo igual revive en mi todos los sucesos que relatas, pero igual me da gusto tu madurez para ver las cosas y tratar de sobrevivir con ello
    Un abrazo

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