10/15/2006

La traicionera.

La traicionera nostalgia con su aliada la memoria me asaltaron de repente y, entre puntada y puntada, me descubrí imaginando una salida al centro… pero de Temuco. –Eso es en Temuco- pensé he hice añicos lo imaginado.
Una y otra vez vuelvo a caer en la trampa de mi inconsciente que me hace recordar todo tipo de sensaciones para después descubrir que reproducirlas en este momento es imposible.
–Es la nostalgia- sentencio al fin, rendida y en un abrir y cerrar de ojos le doy veracidad a una palabra cuyo concepto siempre me pareció algo cursi. Le doy veracidad a la sensación de no sentirme cien por ciento a gusto en este espacio físico que ya es mío hace 19 meses y es que el corazón no sabe medir el tiempo y las raíces patrimoniales no se forman de un año para otro.
Pienso entonces que en la nostalgia como en el amor, los sentidos manejados por la memoria del corazón, no saben de concentración alguna, y por los poros de nuestro pecho exhalan sus fragancias hipnotizantes volviéndonos vulnerables y pequeños.
Todo lo voy anotando en una libreta que ahora no significa nada, pero que algún día le hará el juego a la nostalgia.

Ahora yo me pregunto, si es tan fácil viajar con el corazón y los sentimientos, que un aroma nos puede traer un verano completo a la memoria, un color recordarnos todo un mal día, un objeto hacernos recorrer toda nuestra vida o traernos la infancia de vuelta ¿Por qué es tan difícil trasplantarnos? ¿Por qué no es posible que nos sintamos tan de aquí como de allá y que lo que ya no tenemos cerca lo podemos suplir con los recuerdos? En cambio, el viaje con los recuerdos no es completo y siempre deja ese vacío que dejan las cosas incompletas
Y si los incompletos viajes del corazón nos dejan nostálgicos, melancólicos ¿Por qué guardamos objetos que nos hacen vulnerables?

En fin, no existe medio de comunicación alguno que mantenga todos nuestros sentidos en dos lugares a la vez, y eso, es suficiente motivo para que nuestro inconsciente nos juegue una mala pasada como la de hoy cuando creía que estaba de lo más concentrada, o sea, entre puntada y puntada.

8 comentarios:

  1. A veces la nostalgia y los recuerdos se conjugan en un mal momento, cuando estamos sensibles y nos duele haber partido o que ese recuerdo ya sea parte del pasado, pero otras veces nos hace sonreir sobre todo ante los recuerdos de la niñez que se aleja, pero no del todo...


    ABRAZOS
    :D

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  2. Cosas para la nostalgia.
    Lindo texto

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  3. ... mmmmmmmhhhhh... vuelve a escribir en "la última de las amapolas". En esos momentos de semiangustia se deja caer la inspiración, esa que sale casi sin esfuerzo y te permite crear cosas interesantes .

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  4. Qué inspirada!

    Estoy de acuedo: "En cambio, el viaje con los recuerdos no es completo y siempre deja ese vacío que dejan las cosas incompletas". Y odio ese vacío. Realmente lo odio. Muchas veces he pensado al respecto.

    Andas rara, Ticha. Inspirada pero rara.

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  5. Si hubieras venido a Temuco ene stos dás te habrías encontrado con la ciudad en reparaciones.

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  6. Me duele la nostalgia... Pero a veces es necesaria, por lo menos eso creo, aunque no todos funcionamos en la misma frecuencia.

    Siempre el ser humano deja algo de su espíritu en los lugares donde ha vivido, puede ser que ese deseo que tienes de ver lo que dejaste atras sea una especie de llamado inconsciente de ese espíritu que se quedó en aquel sitio que dejaste...

    No se, volás mias no más
    Saludos desde Talca
    Alma

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  7. Wuaw! o cómo se escriba. Creo que nunca me había pasado que después de un fin de semana hubiese tanto comentario añadido.

    Mmmm... a ver... yo creo que el mal momento que planteaba lorena saez existió y fue algo netamente hormonal, onda pre-visita mensual...

    Con respecto a escribir en mi "última amapola" como dice (sea quien sea) la huella anónima, supongo que es cierto, si me hubiese dado el tiempo algo habría salido sin el menor esfuerzo pero ya pasó la vieja, o sea, ya no me va a salir hasta nuevo aviso.

    Eso de "rara" chuqui no es muy específico... pienso en un millón de cosas al leerlo, por otro lado, ya es común que me digan cosas raras, ja.

    Alguna vez una amiga de Conce, me hablaba de algo bien parecido a eso de dejar parte de nuestra alma en otro lado alma pero la volá no era de ella sino de un chaman que le decía que hay veces en que dejamos parte de nuestra alma atada a la de alguien más o viceversa.
    Yo no sé...
    Todo es posible y nunca me meto en conversaciones sobre invisibles.

    Te envidio Fontana

    Salu2

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  8. Eres maravillosa..y tus escritos realmente me impresionaron, felicitaciones!!.
    JALO, Temuco.
    www.fotolog.com/temukenze

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